La música y el cerebro – Relación y efectos

24 sep

En este primer artículo del blog quería hablar sobre algo que siempre me ha llamado mucho la atención, la música y el cerebro, su relación y efectos.

musica y cerebro

La música y el cerebro

La percepción que tenemos de la música o los sonidos en general es una mezcla entre lo que el oído capta y lo que interpreta el cerebro. Los sonidos están repletos de información, no obstante el cerebro no es una simple grabadora que registra los sonidos sin más, sino que lleva el sonido a diferentes partes del encéfalo, y una vez allí es donde comienza el reconocimiento e interpretación de nuestro cerebro.
Cuando la música llega al cerebro comienza por el tálamo que esta situado en el centro, y desde ahí distribuye la señal a la corteza auditiva primaria que es la que se encarga de identificar la frecuencia y medir la intensidad. Pero es la corteza secundaria la que analiza la información, la armonía, la melodía y el ritmo. Y por último la corteza terciaria es la que se encarga de ensamblar toda la información y después transmitirla a otros apartados del cerebro.
Científicos de la neurofisiología emplean una técnica a través de la cual pueden visualizar en tiempo real la actividad del cerebro, dicha técnica permite observar como trabaja el cerebro mientras procesa la música.
Así es como se dieron cuenta de que la música activa algo más que la corteza auditiva, la música es capaz de activar también otras regiones del cerebro que tienen diferentes tipos de tareas, como por ejemplo, controlar los músculos, activar centros del placer, los cuales se activan durante la alimentación y el sexo y también activa regiones asociadas a las emociones y a las áreas encargadas de interpretar el lenguaje.
Los neurocientíficos afirman que realizar actividades musicales como escuchar música, tocar o componer hacen que casi todas nuestras capacidades cognitivas se activen y se pongan a trabajar.

Efectos de la música en las personas

Todos conocemos canciones que nos emocionan, o nos ponen en estado de euforia, o por el contrario nos relajan, nos ponen contentos o felices, pero no voy a contarte que es porque la música produce dopamina y endorfinas. De lo que quiero hablar es de porque ocurre eso ¿Porque segregamos dopamina o endorfinas cuando escuchamos música?
Por supuesto que escuchando la canción del verano podemos sentir euforia o alegría pero no me parece el mejor ejemplo para hablar de la música como una ciencia con la que manipular nuestra mente.
Pocos músicos llegan a realizar estudios de los tonos, el volumen o el timbre que deben tener para alentar una emoción u otra, sin embargo hay músicos que si y saben cuando deben tocar en un tono u otro para conseguir la emoción que desean.
¿Sabéis quienes son auténticos cracks en este tema? Los políticos, ellos dominan el solfeo cuando hablan, a la perfección, si os fijáis da gusto oír hablar a un político, no por sus mentiras naturalmente, sino porque dominan perfectamente el lenguaje de los tonos, saben cuando subir el tono o bajarlo, cuando hacer una pausa, cuando deben aumentar el volumen o bajarlo, cuando acelerarse o disminuir la velocidad. Saben perfectamente que eso es ciencia, y como tal puede convertirse en técnica y usarse cuando se desee.
Pero volviendo a la música, un estudio de un psicólogo británico llamado John Sloboda, decía que una de las razones por las que la música es capaz de hacerte llorar o ponerte la piel de gallina es debido a algo denominado apoyatura.

La apoyatura es un tipo de nota musical puesta a modo de decoración en una canción para hacer que choque un poco con la melodía y de esa forma crear un sonido disonante. Eso hace que la persona que lo oiga genere tensión, de ese modo cuando las notas de la pieza musical vuelven a la melodía primigenia, se resuelve la tensión y se sienten bien.

Y ahora te voy a contar otras cuatro formas para conseguir emocionar a través de la música:
1. Empezar suave y de repente elevar más la voz.
2. La entrada repentina de una nueva voz o un nuevo instrumento.
3. Elevar las frecuencias de la canción en su totalidad o de algunos de los instrumentos.
4. Realizar desviaciones inesperadas de la melodía o la armonía. La música generalmente (que no siempre) es más inquietante cuando en ella se incluyen sorpresas en el volumen, el timbre y el patrón armónico.
Un buen ejemplo de los puntos 3 y 4 es la pieza El barbero de Sevilla de Rossini.
En el minuto 1:49 puedes comprobar como de repente se eleva la frecuencia de la canción, como si anunciase algo, y de hecho lo hace, ya que la obertura da un giro en su melodía y armonía y comienza a desplegar sus alas a partir del minuto 1:57. Además de los cambios que menciono si escuchas la pieza musical al completo verás que se producen más giros durante la canción.

Conclusión

Además de toda la parte física, química y neuronal que la fusión de la música y el cerebro tienen, ni que decir tiene que las letras de las canciones juegan un papel fundamental en la reacción de las personas y en los sentimientos de estas, pero lo que aquí tratamos es que independientemente de las letras o el idioma que un cantante pueda usar, la música por si sola tiene una gran cantidad de información, la cual puede hacernos reír, ponernos en estado de euforia, nos puede hacer llorar… y eso ¡Es fantástico!