El tema de hoy será sin lugar a dudas uno de los favoritos de la historia de "Tiempo de Culto". Y es que hoy voy a regresar a los años 80 (e incluso a los 70) para rescatar mediante arqueología de trastero el fenómeno de las "revistas de tebeos". Edad de oro de ediciones B, editorial Bruguera, cuando encendían los puros habanos con billetes de 10.000 pts, de los morados, y los dibujantes eran hombres ilustres que no tenían que mendigar un trozo de pan por las esquinas a cambio de 500 páginas a todo color. Después llegó Internet y los dibujos japoneses empezaron a denominarse MANGA, y molaban más porque en ellos había tetas. Vamos a meternos en harina...

No vamos a hablar de los clásicos tebeos de 44 páginas de Colecciones Olé, (incluyendo los geniales "Super humor", equivalente a la Enciclopedia Británica en lo que a tebeo se refiere), pero sus personajes estrella o "franquicia" usando la jerga de la NBA, daban nombre a unas pequeñas revistas semanales, quincenales, mensuales, (en general cualquier espacio de tiempo...): Mortadelo, Zipi y Zape, Pulgarcito, y otras más genéricas como DDT, TIO VIVO, Kokoloko... Todas seguían más o menos la misma tónica, heredada del inmortal "El Tebeo", que consistía en un par de páginas de comics coleccionables (por ejemplo, "Mastrich! Jesús", de Mortadelo y Filemón) sazonadas con historias cortas de múltiples personajes que solían repetirse.

La fórmula del éxito era la siguiente: 3/4 páginas del personaje que daba nombre a la revista + historias cortas de personajes secundarios + publicidad juvenil + 3/4 páginas de un personaje famoso internacional + 5/6 páginas de chorradas varias (clubs, falsos periódicos de coña, etc...).

Los fichajes internacionales eran de primera fila, ya que se maquetaban historias de Asterix, Lucky Luke, Tintín, Spirou... Y personajes no tan conocidos, como Iznogud, el genial Mirlowe (parodia del famoso detective Marlowe), y otros.

Pero la columna vertebral de este tipo de publicaciones, no eran otras que las historias cortas de dibujantes como Ramis, Cera, Maikel, Vázquez, y muchos más. Con personajes eternos (que nadie conoce ya) como Sporty, Los especialistas, Deliranta Rococo, Hugh, Las enfermeras, Pafman...

La auténtica crisis que estaba atravesando el mundo del comic-book americano, con MARVEL y DC hundiéndose poco a poco, y las series de comics "más alternativos", como las colecciones de NORMA, o los tebeos de "Dan Dare", "Rouge Trooper" o "Juez Dredd", hizo que los jóvenes más jóvenes entre los jóvenes (toma redundancia para decir que estoy hablando de niños que ya no eran tan niños pero que seguían siéndolo, ¿qué me está pasando?) se centraran en estas revistas de tebeos, sobre todo en su formato "5 revistas por 200 pts" que te compraba tu abuela o tu madre en el quiosco. Esto no era más que la unión de varias revistas de hacía unos meses, anteponiendo en el lomo exterior una de estas palabras al nombre real de la revista: Super o Tope. Uno de los ejemplos más claros eran Tope Guai y Super Risa Guai, que consistían en una serie de números de la genial Guai, morada de "Chicha, Tato y Clodoveo"...

El problema de estas "ofertas" de última hora, era que los concursos y en general cualquier cosa fechada de la revista estaba fuera de plazo, aunque seamos realistas, nadie concursaba. Los concursos de la época siempre solían consistir en encontrar al Chollo, la mascota de la época del programa "1, 2, 3", que era una especie de diente de ajo gordo y risueño con sombrero de copa, perseguido por su clón verde y cabrón con colmillos de vampiro, del cual no recuerdo el nombre. Los premios, mirados desde nuestro punto de vista actual puede dar algo de pena: una camiseta de Cola-Cao (100), un chándal gris genérico (50), una atari(3), una BH California(1), unas zapatillas Paredes (por aquel entonces patrocinadoras oficiales de la liga de futbol sala y la de básquet)...

La publicidad era otro de los puntos fuertes de las revistas. Solían ser de tres tipos, los de Nocilla, los de Fisher Price, y los de Peta Zetas y sucedáneos. Al principio solo se trataban de una página con tufillo rancio, si no miren la foto del anuncio de Nocilla, con la frase "la merienda de los hombres fuertes", y ese padre y su hijo vestidos de leñadores gays de Canada, o la coletilla (elevada al Olimpo de la bizarrez por el grupo Siniestro Total) "Nocilla. Qué merendilla!". Tampoco se escapa la de Peta Zetas y su estúpido y pueril "el caramelo que peta", salido de las cabezas de algunos creativos de la transición para hacerse los molones y acercarse a la juventud, pervertida por la movida, las drogas, y la visión de Pedro Almodovar en liguero cantando "Gran Ganga".

Más tarde, la publicidad se metió de manera nada sutil convertida en unos cutres cómics en los cuales "los nocilleros" tenían que ganar un partido a los chicos del barrio marginal (recién salidos de "Perros Callejeros") poniéndose hasta el culo de Nocilla (y luego el único que pagó fue Ben Johnson). También los niños bien del barrio usaban sus complementos Fisher Price (walkie talkies, micrófono, patines...) en ridículas aventuras de cutre-espía por el parque.

Aunque los treintañeros de hoy parezcan muy formales el día de la comunión de su hija, por aquella época se hacían los "mayores" leyendo "El Víbora" y masturbándose con cada atisbo de pelo púbico dibujado, pero aunque no lo reconocieran, seguían leyendo el Super Mortadelo para partirse el culo. Pero también se pensó en las chicas, y no como ahora, con aberraciones como LOKA, NUEVO VALE, etc... Ellas tenían hermosas historias de amor salteadas con pósters de sus cantantes y actores favoritos (todos provistos de su respectivo mullet), en revistas como Esther.

Hoy ya casi nadie recuerda aquellos días. Parecían tebeos "de consumo", pero os aseguro que creo recordar casi todas las historias de este tipo que he leído a lo largo de mi vida. Tal vez no al pie de la letra, pero si las volviera a tener delante las recordaría (y muy a pesar de mi madre, todavía conservo casi toda mi enorme colección, aunque eso sí, en pésimas condiciones). Son personajes que, aunque cutres, tocaban la fibra, y además solían ser mucho más irónicos y cáusticos que los actuales.

Aunque ahora lo guay sea decir que fuiste el primero de España en leer un comic de Alan Moore, o que tú ya conocías "Sin City" mucho antes de que se hiciera la película porque eres un seguidor acérrimo de Frank Miller, no debemos renegar de aquellas historias, yo al menos no lo hago. Porque nos han dejado un bagaje cultural incalculable, como el concepto de la economía que nos dieron los "Mortadelos", la moneda que valía lo mismo que los billetes republicanos. O aquellos clubs de fans, a los cuales los niños enviaban sus historietas y sus mejores deseos para el bueno de Mortadelo.

¿Y como olvidar a personajes como Pafman, o Anacleto agente secreto? O a Carpanta, o a la panda de Tato... Secundarios de lujo que siempre anidarán en nuestros corazones...

¿Y qué hay de los experimentos arriesgados? En los USA se les abre el culo al hablar de sus cross-over, pero aquí nos les vamos a la zaga, y cualquier número de una de estas publicaciones lo dejaba bien claro...

¿Y qué me decís de las leyendas urbanas y de los tebeos piratas que se movían por territorios underground? Como salidos del submundo de la película "8mm", tebeos supuestamente "falsos" (muchos dicen que pertenecen a los auténticos autores, si no todos, gran parte de ellos) aparecían de repente porque el primo de un amigo lo había traído de Madrid o de cualquier lugar del País Vasco... Era la época del rock, las chaquetas de cuero y los grupos punk cerveceros...

Hay que recordar también los "añadidos", como aquellos falsos periódicos que se escondían tras las cubiertas, con noticias como "Rocky elimina a sus contrincantes con la peste de sus alerones" y se podía observar un fotomontaje al más puro estilo setentero de "El Jueves" de Stallone con los brazos levantados y gente muriendo a su paso... O los ya históricos "13 Rue del Percebe" y "7 Rebolling Street" de Ibañez, y "la isla de Tokame Rock" de Ramis.

También hubo una versión para gente adulta y formal, más "artística" y con verdaderas joyas de este arte tan denostado. Hablamos de las revistas underground de la época, repletas de joyas que a día de hoy pueden valer mucho dinero (y yo tengo bastantes de ellas): "1984", "Heavy Metal", "CIMOC", "CAIRO", y "COMIX", eran las más famosas. No pertenecen realmente al género que estamos tratando hoy, pero merecen al menos que se las nombre por lo que han aportado al mundo del comic. Lo bueno, además de la calidad de sus historias, era que de vez en cuando podías ver alguna historia guarrilla o de tiros e insultos...

Y ya sin más, os dejo tiempo para que recordéis aquellos tiempos y busquéis en vuestros trasteros cualquier superviviente de aquella época, porque os aseguro que os partiréis el culo como aquel día que no fuiste a la escuela porque estabas malo y tu padre te subió el "Mortadelo" y la "Zipi y Zape". En fin, que recuerdos...

Ángel Codón Ramos, gasté muchas horas, pero mereció la pena