El tema que hoy
tratamos es uno de los más peliagudos de la historia del cine:
la vergüenza, el oprobio, la sinrazón, la marrullería del
Bruceploitation...
O lo que es lo mismo, la sobreexplotación de la figura y
espíritu de Bruce Lee, un ícono de la cultura pop, tras su
muerte...
NOTA:
los títulos de las películas pueden variar por las múltiples
ediciones y traducciones que se han realizado.

Bruce Lee convirtió
el cine de artes marciales en un fenómeno mundial, llegando a
ser él mismo un ícono de la cultura pop del siglo XX. Llevo a
Hollywood (y todo occidente) un interés por la cultura asiática
que antes no existía (o era mucho menor), y fue el gurú de gente
como Kareem
Abdul-Jabbar
o Steve
McQueen. Pero
un buen día de 1973, en lo más alto de su carrera y popularidad,
Bruce Lee murió entre la bruma del misterio y la fama. La gran
audiencia estaba ávida de películas de artes marciales, y sobre
todo de películas de Bruce Lee, y eso es lo que algunos
desaprensivos estaban "dispuestos a dar". Así nació el
Bruceploitation,
por la necesidad de que el ícono siguiera vivo sumada a la falta
de escrúpulos de unos cuantos...

¿Qué es el
Bruceploitation? Pues digamos que son las películas que
empezaron a grabarse tras la muerte de Bruce Lee, con un estilo
serie B (cuando no Z) que tira para atrás, y que o bien utiliza
metraje del propio Bruce Lee (la mayoría de las veces sin
consentimiento), o bien presenta a Bruce Lee como un personaje
que encarnaba uno de sus múltiples clones, que utilizaron
pseudónimos tan originales como:
Bruce Le,
Bruce Li,
Bruce Lai,
Dragon Lee,
Bruce Liang,
Bruce Thai,
Lee Bruce,
Bruce (K.L.)
Lea, o mi
favorito,
Brute Lee.



El primer paso fue
utilizar la enorme popularidad de la última película de Bruce
Lee, Enter
the dragon (y
posteriormente
Fist of fury)
para generar falsas copias piratas mediante el juego de palabras
de sus títulos o falsas continuaciones. Unas veces presentaban
al propio Bruce Lee como actor mediante la "trampa" de poner su
nombre cuando en realidad era un personaje interpretado por uno
de sus clones, que aparecían en los créditos con sus pseudónimos
"Bruceleeros"...

Las pelis tienen
nombres con mucho más morro que vergüenza, como
Enter the tiger,
Enter three
dragons,
Enter two
dragons,
Exit the
dragon,
Enter D.
Dragon,
Kick of fury,
Even more
fury,
The return of the
fist of fury,
Fist of fury
2,
Fist of fury 3...
Así hasta llegar a
Exit the dragon,
enter the tiger,
en la que nos mostraban a Bruce Lee metido en el ataúd y nos
presentaban a su sucesor, Bruce Li...

Todo esto ya era
bastante lamentable, pero es que la cosa iba a empeorar. Con un
mínimo de decencia (pero aprovechando la gallina de los huevos
de oro del momento), la cosa continuó con un buen puñado de
biopics
sobre la vida de Bruce Lee, como:
The real Bruce Lee,
The secret
Bruce Lee,
The young
Bruce Lee...
Pero muy pronto aparecieron películas que directamente
explotaban la figura del ídolo, como
El hijo de Bruce Lee,
o Yo, Bruce
Lee,
convirtiéndolo en una especie de personaje folclórico como
Sherlock Holmes o Robin Hood...

De repente, la gente
empezó a perder la cabeza. Bruce Lee se convirtió en un
personaje por concepto en lugar de un hombre. Se le consideraba
como una especie de superhéroe que podían encarnar sus clones, y
así se grabaron infames títulos como
Bruce Lee contra el
poder gay
(ojito al parche),
Bruce Lee el
superhéroe,
Bruce Lee el
invencible, o
Bruce Lee
nunca pierde...

Pero todavía se
podía empeorar mucho más, y vaya si lo hicieron. Con escasísima
vergüenza (me atrevería a decir que ninguna), se empezaron a
grabar nuevos estilos de películas de Bruceploitation que
explotaban desde el terror al destape más clásico de nuestro
país. Podemos recordar "grandes" títulos como:
Bruce Lee lucha
desde la tumba,
en la que un rayo caía sobre su sepultura y lo devolvía a la
vida (sic);
El dragón vuelve a vivir,
donde Bruce Lee lucha en el infierno contra personajes icónicos
como Drácula, Clint Eastwood, Emmanuelle o James Bond (sic sic
sic); o Bruce
Lee contra Superman.

Aunque el subgénero
no gozaba de buenas críticas, algunas de las cintas eran
entretenidas, y el público quería más Bruce Lee, aunque fuera de
garrafón, lo que generó la idea de que siempre se grababa la
misma película, una y otra vez...

Además, a las
producciones chinas se unieron las cintas de serie B producidas
por Italia o Turquía, con lo que los actores del género tuvieron
bastante trabajo durante toda la década de los 70. La imagen de
Bruce Lee seguía siendo explotada, y en todas partes parecían
obviar los problemas de cesión de derechos de imagen (lo que no
nos importa mucho), pero sobre todo obviaban la vergüenza
torera...

Entonces llegó el
sumun de la jeta. Empezaron a llegar producciones de cine de
destape, con el recordado título
The challenge of the tiger,
donde Bruce
Le luchaba
contra el actor de culto
Richard Harrison.
Por salir salían hasta
Bolo Yeung
y Nadiuska,
y un buen puñado de tetas y culos al mejor estilo de las
películas de
Pajares y Esteso.
Para colmo, Bruce Le peleaba ¡¡¡contra un toro!!! Seguro que se
os hace la boca agua, cabrones...

Y es lo que tenían
las cintas de Bruceploitation, que los mismo ponían a Bruce Lee
luchando al lado de ¡¡¡Popeye!!!
que contra un malvado tratante de mamellas. Y un día peleaba
contra Superman, al siguiente junto a él, y al otro él miso era
el hombre de acero...

Auténtico cine friki
por excelencia. Tiene todo lo que nos gusta: falta de vergüenza,
tías, hostias chinacas... Siempre explotando la idea de que un
chino delgado sin camiseta y con pantalón negro no puede ser
otro que Bruce Lee, aunque se parezca lo mismo que yo.

Sí, es un cine
casposo hasta más no poder, pero también te hace partirte el
ojete y echar unas risas, además de que hay que reconocer que
algunas cintas no eran tan vomitivas. Eso sí, hay que eliminar
las que ensucian la memoria del gran Bruce Lee con chorradas
como hacerle pelear contra el imperio gay o contra Drácula. Esta
auténtica serie Z de las artes marciales ya pasó a mejor vida,
fue algo modal, temporal, y entrados los 80 perdió fuerza hasta
llegar a desaparecer. Pero no faltaron falsos documentales y
películas que usaban metraje del auténtico Bruce Lee o lo usaban
como un reclamo publicitario, como el clásico
¿Quién mató a Bruce
Lee? o la
patética Fist
of fear, touch of death,
esta última muestra del peor Bruceploitation. Todavía habría
tiempo para una última entrada en el Bruceploitation, con la
ligera y entretenida
No retreat, No
surrender (Retroceder
nunca, rendirse jamás),
película americana de adolescentes a la sombra de
Karate Kid
(pero mejor que mierdas como
Karate Kimura)
clásica de los 80, en la que el malo era encarnado por
Jean-Claude Van
Damme y el
fantasma de Bruce Lee entrenaba al joven protagonista para
hacerlo un buen luchador y mejor persona... El Bruceploitation
ya pasó, pero siempre estará ahí...
Ángel Codón Ramos
