Hubo un tiempo no muy lejano en el cual los teléfonos móviles eran algo extraño y nuevo, propio de ejecutivos o narcotraficantes. Por aquel entonces las pantallas eran monocromas, y no solían tener más de algunas pocas líneas de caracteres. Entre los años 1997 y 2000 se produjo la explosión del teléfono móvil en nuestro país, y cuando alguno de esos ladrillos traía algún tipo de juego -aunque se tratara de una odiosa y viejuna serpiente- entonces nos babeábamos el cuello de la chaqueta... Hablemos de esos chicos que tanto nos han jodido la vida a base de llamadas perdidas...

Por aquel entonces uno se sentía afortunado si tu móvil era "móvil", vamos, que no pesara más de cinco kilos. Poco después aparecería el concepto de "ladrillo", gracias al Motorola aquel de la antenita y de la tapa que tenía algún conocido ingeniero de tu padre. El tamaño de los móviles de hoy en día -aunque se haya producido un pequeño retroceso en este sentido por culpa del 3G- se puede comparar al de las baterías de aquel entonces. Estas, de ser tiradas a un río, acabarían con toda la fauna de la Tierra, y de se chupadas harían que se te cayera el pelo.

El primer adelanto en el diseño fue el de redondear aquellos Walkie-Talkies. En la foto superior podemos observar un ejemplo de como de un c25 que sufre el síndrome de Frankestein se pasa a un c35 que no daba vergüenza sacar en público hasta hace unos años. Las prestaciones de los móviles de aquella época no eran muchas, pero básicamente eran teléfonos, y no como ahora, que son maquinitas diabólicas. De hecho, la última estafa de las empresas de telefonía es ofrecer móviles viejos y pasados bajo el nombre de "User Friendly", destinados a abuelas, gente de baja inteligencia y niños pequeños, de esta forma se evitan tener que reciclarlos y encima ganan clientes.

El Alcatel One Touch Easy apareció como una revolución... ¿Quién sabe por qué? En aquel momento mis amigos y yo jugábamos a un par de juegos con los móviles: 1-Dar una perdida y colgar antes de que sonara el movil pero de forma que la llamada quedara registrada -era un verdadero vicio-. 2-"El 5-9", que consistía en llenar el display de cincos y nueves alternos para luego borrarlos, se puntuaba la ausencia de fallos y la velocidad. Después, con la función vibrador, aparecerían las carreras de móviles...

La ausencia de grandes displays -normalmente solo teníamos un relojito y unas letras- los chicos de Philips se sacaron de la manga la función "Bio-ritmo", gracias a la cual ponías tu fecha de nacimiento y la fecha actual y te mostraba una especie de horóscopo en plan: amor 4/5, salud 2/5, etc... Este fue mi primer móvil, mis amigos y yo mirábamos siempre el bio-ritmo en fin de semana para saber si íbamos a ligar y antes de los exámenes para ver que tal se iba a dar. Era un ladrillete, pero no pesaba casi nada y la forma molaba para aquellos días.

El gran cambio en este mundo lo dieron sin ningún tipo de duda los suecos de NOKIA, con sus 3210 y 3310. Sus "enormes" pantallas permitieron insertar juegos en los móviles. Todo el mundo quería un NOKIA. Se les podían cambiar las carcasas, los bakalas escogían carcasas blancas con tribales en negro, los deportistas carcasas "piel de balón", las chica carcasas color pastel... Era tu móvil y el primer contacto con el tunning era vidente. Pero si algo hizo de estos móviles el no va más eso fue el odioso juego de la serpiente, que 20 años después regresaba para enviciar a toda una nueva generación. Ya nada sería lo mismo.

Pero no todos apostaron por grandes pantallas. El Ericsson T10 fue la evolución natural del móvil pijo. Sus colores eran molones y la forma estaba guay. Era el preferido de jóvenes ejecutivos -o que querían parecer jóvenes- y traficantes de armas o drogas a pequeña escala. Tenía cierto aspecto de walkie modernete, y fue muy popular durante bastantes años. No era extraño verlos en circulación hasta hace bien poco.

Los que perdieron un poco la cabeza en aquellos años fueron los de Motorola, que pasaron de ser lo más de lo más a "putamierda" en un abrir y cerrar de ojos. No evolucionaron demasiado y tardaron varios años en volver a hacer móviles interesantes. El d520 no se vendió bien en su momento, era caro y anticuado, pero ellos se empeñaron en seguir aquella línea que ya no tenía ningún sentido, al menos para los que no querían teléfonos, sino centros de ocio.

Muchos modelos y paradigmas de las comunicaciones llegarían después. Juegos a todo color, tele en pequeñito, canales de pago, blogs, exploradores de Internet... Pero esa es otra historia, ¿o no?

Ángel Codón Ramos, de móvil en móvil