¡Qué gran momento el día de
la primera comunión! Ese día en el que ya eres adulto ante los ojos de
Dios... Bueno, que cojones, el día de los regalos y la pasta gansa...
Pues eso, hoy, queridos amiguitos, voy a hablaros de los regalos que
recibías el día de la primera comunión, (los niños provenientes de
familias ateas, sindicalistas más de CCOO que de UGT, etc tenían que
esperar a juntar varias navidades, a no ser que fueran ricos, que no
solían serlo, al menos en los 80...). Vamos a hacer un recorrido por
aquel maravilloso mundo del consumismo religioso que me recuerda el día de
mi primera y única confesión y uno de los últimos que fui a misa...
La bola del mundo con luz
Este es un de los super-clásicos
de todas las comuniones. Eran otros tiempos, España salía de la
transición, los famosos contraían el SIDA, las mujeres llevaban
hombreras, los hombres se besaban entre si, y la gente quería ver mundo.
Y para eso te regalaban una genial bola del mundo...
El regalo que todo niño
desea para jugar y
aprender hasta altas horas de la noche, ya que además llevaba una
bombilla para iluminarla desde dentro...

El grado de ilusión para un
niño al recibir esta mierda era comparable al de que te escupieran en la
mano y simularan leerte el futuro diciéndote lo de "veo una piscina"...
La parte del mapa se iba destruyendo desde los polos, lugar por el que
siempre se salía la bola de sus ejes, por lo que al final quedaba solo
el plástico blanco y la bombilla rota. Se considera que su esperanza de
vida era de poco más de 3 años, y
parecen haberse extinguido
en la civilización occidental.
El Walkie Talkie del robot pintado en
la caja
El 80% de los niños nacidos
entre el 77 y el 85 tuvieron este walkie talkie... Yo no, pero todos mis
vecinos si. Mi madre me engaño haciendo un teléfono con dos Danones y un
hilo, bueno, eran de Yoplait o Chambursí... Por cierto... ¿Qué fue de
Chambursí? En fin, que no los tuve pero que los use bastante.

Y digo que eran los del
robot dibujado
en la caja porque tenían un robot dibujado en la caja... ¿¿¿¿????
¡¡¡Pero los walkie talkies no tenían nada que ver con un robot!!! Era un
transformer, pero no se transformaba ni hostias. Tenían un par de
botones naranjas, uno para pulsar y hablar y otro para hacer
señales en Morse,
además llevaba un alfabeto Morse en el lomo amén de unos
números dibujados simulando
un teléfono móvil tipo Zack Morris...
También han desaparecido de la faz de la Tierra, ya que hacerlos resulta
más caro que comprar unos de verdad.
Balones oficiales de reglamento
Podías no jugar el fútbol en
tu vida, pero la sensación de tener un balón oficial nuevo entre las
manos... Todavía recuerdo el olor del
Etrusco Unico
reluciente,..., de otro vecino.

Esto era un arma de doble
filo, ya que si en lugar del balón oficial obtenías una burda copia, la
sensación "chofff" alcanzada era cercana al factor suicidio, al menos
social. Ahora los balones de fútbol sufren el
síndrome de Jesús Vázquez,
pero antes eran muy sobrios, como las películas antiguas, y no como
ahora que parece que los hacen con piel de payaso curtida. El
Tango
fue el primer balón guay, (sino contamos el de los hermanos Zipi y
Zape), y el último digno fue el
Questra,
después... Todo mierda...
Walkman
Lleva tu música contigo a
todas partes. Solo pesa 15 kilos, únicamente rebobina en modo FF o "fiu
fiu" como decía todo el mundo, y gasta más energía que un FORD GRAND
TORINO. Pero se era el más molón del barrio si ibas con tu cinta de
mecano bailando por la calle.

Se solía dar el caso de
recibir más de uno de ellos, ya que los invitados no se habían
organizado lo suficiente, por lo que tu padre se solía quedar el mejor de los
dos ya que "tú lo pierdes o lo rompes"...
Calculadoras científicas
Aquí si que no te escapabas.
Como mínimo te caían dos CASIO con carterita modelo agente Smith del
FBI. El problema era que cuando las tenías que utilizar años después en
el instituto las pilas ya se habían agotado. Entonces se producía ese
extraño comportamiento del ser humano que consiste en no cambiar la pila
de una calculadora y comprar otra...

Había dos modelos básicos.
El de la carterita que hemos comentado, y otra que se conectaba a la red
y tardaba 20 minutos en iluminarse la pantalla monocroma verde, con el
consiguiente pequeño apagón de 1 segundo en toda la manzana.
Reloj calculadora
Tiempo después sabríamos que
podía existir algo más molón que un reloj calculadora, y eso sería un reloj
mando a distancia,
pero en aquellos tiempo todavía era una utopía. Durante unos 6 meses, lo
más IN en España era lucir en tu muñeca uno de esos maravillosos y
súper-útiles relojes calculadora. Mejor si eran de una desconocida marca
taiwanesa.

Además tenía luz y
cronómetro, por si algún día te apetecía medir tus tiempos para el 1500
por la noche. Con el tiempo comprendías que tus dedos no te permitirían
nunca pulsar los pequeños botoncitos del reloj, pero daba igual, era
como el reloj de Dick Tracy, y tú... Tú eras todo un héroe.
PC's compatibles
No se solían recibir
directamente, sino que te lo comprabas sumando lo recaudado a base de
sobre. Por aquellos tiempos, uno de estos angelitos costaba unas 300.000
pesetas de la época, ahora mismo mi teléfono móvil tiene más potencia.
Bueno, no, pero porque todavía tengo el de los dos Danones.

Mi primer PC fue un Tulip
286. Cambiar del Spectrum a un PC fue traumático. Aquellas pantallas
azules del Comandante Norton o del Shell de Windows, los problemas con
archivos como el Autoexec.bat o el Command.com... Windows 3.11 no
tardaría en llegar. Aquel todavía era una herramienta útil y no te
impedía echar una buena partida al Monkey Island.
Consolas de videojuegos
Más entretenimiento casero.
Todavía estaban lejos de emular las máquinas de los salones recreativos,
pero algo es algo. Las primeras en llegar fueron la COLECO, la NES y la
MASTER SISTEM. En nuestro país llegaron más tarde, por lo que no
acabaron de romper hasta la llegada de las 16 bits, con SUPER NINTENDO o
MEGA DRIVE.

Para recibir una consola el
día de tu comunión debías pertenecer a un estatus social al que yo,
todavía hoy no puedo llegar, así que solo las vi en casa de algún colega
hasta que me hice con mi propia SUPER años después.
Radiocassettes
Por aquel entonces las
radios todavía se consideraban algo molón. Sobre todo si era un loro, y
si tenía dos pletinas ya era el no va más... Podías hacer tus propias
cintas de éxitos y pasarlas a tus amigos. Lo mejor de BOM BOM CHIP y LA
ONDA VASELINA.

Las radios convencionales no
tenían la estilizada línea de los loros (ya fueran redondeados o
cuadrados) pero tenían una función de serie genial... Llevaban un
micrófono interno que te permitía grabarte haciendo programas de radio
simulados. Hoy esto se llama
PODCAST.
Scalextric
Hay un momento en la vida de
todo hombre en el cual sientes el poder entre las manos. Cuando coges un
mando de Scalextric. Todos esos caballos de potencia a tu servicio...
Esas pistas que rascan más que el papel de lija...

Esos coches saliendo
despedidos una y otra vez. Esos bigotillos que salían de debajo del capó
y que mantenían el coche pegado a la pista... Eso si, daba mucho por
culo el tener que levantarte una y otra vez a colocar el coche en los
raíles. También hay que decir que el regalo podía llegar, pero lo más
normal era no comprar ninguna extensión y al final te aburrías como una
ostra al recorrer una y otra vez el mismo circuito.
Además se producían dos
casos singulares:
1-
Si venía un amigo a jugar a
casa tu madre no te dejaba montarlo porque decía que se tardaba mucho.
2-
Cuando te dejaban montarlo solo podías jugar contra tu hermana pequeña,
la cual no podía ni coger el mando.
Ángel, materialismo puro
