A día de hoy, no es
sencillo entrar en el mundo de los juegos de mesa, unos más
sencillos, otras bastante más complejos, pero un día
significaron una forma de vida, una filosofía, "jugar
sentado"... Daban estatus, necesitaban paciencia para ser
jugados, y sí, algunas veces hasta había que leerse las reglas.
Hoy, estos divertimentos de enormes cajas de cartón (antes todo
venía en grandes cajas de cartón, véase "Aventuras gráficas")
luchan por no ser olvidados y encerrados en la trastienda de una
tienda de cómics y muñecos de ROL...

La estrategia hecha
tablero no necesita complicadas reglas para crear un juego
completo. El mejor ejemplo es el
parchís,
juego de piscina por antonomasia y modo de vida para los que
juegan a 20 euros la ficha. Se trata de un juego eterno: rojo,
verde, azul y amarillo, luchando unos contra otros en una guerra
sin cuartel y con el objetivo de "volver a casa"... ¡Qué gran
aventura! Por otra parte, tenemos el
juego de la oca,
en el que el azar nos lleva por un viaje iniciático en el que
habrá que superar peligros mientras nos conocemos a nosotros
mismos... Los templarios lo jugaban, pero seguro que no sabían
que al final, este juego serviría para crear "juegos de bar", en
los que perder significa beber...

Las recopilaciones
de juegos ofrecían mucha variedad (es una forma de decirlo, ya
que normalmente se trataba del mismo juego con distinto
tablero), y la más célebre de todas, siempre fue la de
Geyper
y sus Juegos
Reunidos, con
aquella caja viejuna y retro que nunca cambió demasiado,
¡cualquier niño podía ser un
niño rico de
post-guerra!...

Estamos hablando de
juegos, y en la mayoría de los casos, estos estaban pensados
para niños, un mercado potencial. La compañía
MB
se especializó en los juegos que salían en los anuncios de
navidad, antes, cuando cada juego tenía su propio macro-anuncio,
y no como ahora, que te meten todos los juegos que tienen en
veinte segundos. Esta empresa, nos dejó grandes clásicos como
Operación,
Tragabolas,
Tozudo...

Pero la finalidad de
estos juegos no es la diversión ni el acercamiento social, no,
era la victoria, y la mejor muestra de ellos era la que daban
los juegos para 2 jugadores, enfrentados, cada uno a un lado de
la mesa, mirándose a los ojos e intentado encontrar las
debilidades de su adversario...

Pero en la mayoría
de los casos, al juego guapo que te anunciaban por la tele, le
salían extraños primos, que como si fueran
imitadores de Bruce
Lee, se
hacían pasar por el juego en cuestión... En los juegos sencillos
que no necesitaban mucha infraestructura, la copia era total, y
el juego solo se diferenciaba en la caja y los dibujos, pero si
el juego era más complejo, las dos versiones se parecían lo
mismo que una superproducción de Hollywood y una española (y si
no, pregunten a Juanma Bajo Ulloa lo que sintió cuando le
dijeron que para su "Capitán Trueno" querían hacer la gran
batalla de la peli en "off")...
Cefa
solía currarse las versiones tanto como sus propios juegos, pero
hay un nombre que mostró una infamia para unos, valentía
quijotesca para otros, que la hace eterna,
Falomir juegos...

Un buen ejemplo es
el caso del archifamoso
Monopoly
de los hermanos
Parker.
La primera versión española, con licencia oficial, fue
El Palé,
aunque la original no tardaría mucho en aparecer por España. Con
Superpoly,
la versión de
Falomir,
llegó un nuevo participante a la familia. Ahora, la asociación
de estudio del Monopoly, las considera versiones válidas del
juego original...

Pero el "1 on 1" no
era suficiente. Los grupos de amigos querían juntarse una tarde
para echar una buena partida, todos a la vez. Los juegos más
sociales no dejaron de aparecer. Un clásico siempre ha sido el
Cluedo,
o su versión fantasmo-tunning
Misterio.
Ya sabéis, ese del "Fue
la señora Blanco, en la sala de música con un calcetín sudado y
un disco de Julio José Iglesias"...
Estos juegos solo tenían dos problemas, a veces había que leerse
las instrucciones, y se necesitaba más gente para jugarlos...

Este podía ser el
caso del siempre molón
Hotel,
uno de esos juegos de especulación inmobiliaria basados en el
primigenio Monopoly que siempre entraban en un bucle infinito
del que no se podía escapar y creaba
partidas eternas.
La única solución era cambiar las reglas, así que en cada casa
había una forma de jugar. Se busca, todavía hoy en día, a un
héroe que tenga huevos a unificar todos los títulos y cinturones
de campeón de estos juegos... Finalmente, lo que más molaba del
juego, eran las casitas, que había que montar, y jugar se
convertía en algo bastante tedioso...

Pero los juegos
sociales alcanzaron a finales de los 80 y principios de los 90
su mayor apogeo...
Tabu,
Pictionary,
Atmosfear,
y por supuesto, el mítico
Trivial Pursuit,
el juego de los especialistas. Era como estar participando en un
concurso de la tele, y eso sin contar los propios juegos que
sacaban los concursos, como el
Cifras y letras.
Finalmente, el juego
Party
decidió fundir todos estos juegos en uno solo, convirtiéndose en
un juego que todavía se utiliza hoy en día para crear mal rollo
entre amigos borrachos perdidos en alguna parcela mientras beben
cerveza...

Pero los roleros no
podían dejar escapar su gran oportunidad. Ya hacía muchos años
que se jugaba con muñequitos de plomo y una regla para medir los
avances, pero
Hero Quest
fue la bomba que despertó a la bestia. Los juegos de
Dungeons & Dragons
eran muy caros y no estaban traducidos, además eran más
complejos, así que con Hero Quest se llevó el rol fantástico a
casa con un sencillo tablero, (al que se le podían añadir
extensiones). Y además, venían
un montón de
muñequitos y muebles.
¡Podías jugar con los propios muñecos si querías! Hero Quest
molaba por sí solo, sin siquiera jugarlo. Después llegaría
Space Quest,
otra maravilla que terminaría por hacer explotar la moda de este
tipo de juegos.

Pero ya habían
existido juegos con un poco de rol, como el mítico
Imperio Cobra,
y su secuela, con aquel maravilloso tablero que había que
montar. Asesinato en la
Rue Morgue,
Dark Reign,
y muchos otros, tenían un sistema de juego parecido.

Pero tal vez el
género por excelencia de los juegos de tablero sea la
estrategia. Los dos colosos de este género, no pueden ser otros
que el Risk
y el Stratego.
El primero es muy completo, el segundo tiene un sistema de juego
sencillo y tremendamente adictivo que casi lo convierte en el
Tetris de los juegos de mesa... Lo bueno de estas partidas, es
que si se juegan bien si que se terminan. Los juegos están muy
bien diseñados. La estrategia militar ha dado grandes juegos de
mesa, y posteriores conversiones a otros formatos.

Y no podemos cerrar
un artículo de juegos mesa, sin hablar de los "juegos
para minorías selectas",
que muy pocos conocen pero que son los mejores juegos que se han
diseñado. "Los
colonos de Catan",
"Ciudadelas",
algunos de cartas como "Magic
the gathering"...
Pero el más celebrado de todos ha sido el mítico "La
fuga de Colditz",
complejo, exigente, épico... Este es
solo para jugones...
En el asumimos la identidad de un prisionero aliado y debemos
escapar de una fortaleza nazi, en plena segunda guerra mundial.
¡Mola! Está muy currado y bien terminado. Pero ya lo sabéis:
solo para jugones...
Y sin más que decir,
me despido hasta la próxima, ya sabéis, si tenéis alguna
sugerencia de juego, al foro de cabeza...
Ángel Codón Ramos,
GM
