Hoy voy a hablar sobre un tema que bien podría ser inagotable, pero intentaré hacer una buena recopilación de los juguetes y objetos de entretenimiento que recuerdo de mi infancia (nací en el año 82, así que será similar a la de muchos de vosotros). No quiero gastar más tiempo, empecemos de una vez, que ya va siendo hora...


Lo primero que hay que resaltar es que los años de los que vamos a hablar, ni son la prehistoria, ni son de ayer mismo, así que ya sabéis: contraste a full... A principios de los 80, en España, los juguetes no se diferenciaban en demasía de los de años anteriores, pero se empezaban a introducir los juguetes electrónicos y los extranjeros se empezaron a importar en masa (los mayores disfrutaban la movida, y los pequeños disfrutamos la movidilla, se podría decir)... Eso sí, todavía existían los juguetes educativos...

Formas geométricas, colores llamativos, inteligencia intuitiva... Era la época de la marca CHICCOS (y también de Fisher-Price, ya sabéis: mi primera radio, mis primeros patines, mi primer micrófono, mi primer M-16 con misil antitanque...), con maravillas como su "cubo de figuras", la casa de un joven matrimonio de padres primerizos no podía estar completa sin él. Ahora parecerá una chorrada, pero en su momento, la adicción al juego era total. El siguiente paso lógico sería el de los juegos de bloques de construcción, siempre que los bloques en cuestión sean los suficientemente grandes para no ser ingeridos por los jóvenes incautos ingenieros de estructuras...

Primero, el clásico juego de construcción de madera: arcos, semicírculos, cilindros, rectángulos... Todos pintados de colores diferentes, y todos mordisqueados (siempre que al joven arquitecto de estructuras ya le hubieran salido los dientes). Y es que con aquel juego de madera, podían unir las dos pasiones de toda personilla: construir (para destruir después, por supuesto) y morder (o meter cosas en la boca, y no quiero chistes, eh). Lo cierto era que el número de piezas de cada juego era un poco limitado, y como mucho podías hacer el clásico "portal de ayuntamiento", seguro que sabéis a qué me refiero...

Cuando eras capaz de discriminar los objetos que engullías, podías pasar a los cubos que se engarzaban. Miles de marcas aparecieron: TENTE, LEGO, BLOCK, EXIN, etc... Y aquellas piezas con pinchitos (como si fueran de velcro petrificado) que eran todas cuadradas (incluidas las cabezas de los muñecos) y parecían una versión cutre y agigantada de LEGO cuyo nombre no recuerdo.

Pero "EXIN Castillos" (aunque también había otras construcciones de EXIN), dominó el mercado del joven adulto. Sus acabados eran más finos, y juntando varios juegos podías llegar a construir un auténtico castillo de Disney (a pesar de eso, su finalidad solía ser meramente educativa e histórica). Sus puntos fuertes, además su fidelidad, eran los muñequitos de fantasmas que traían, que daban más risa que miedo...

El siguiente paso era el de los muñequitos (ojo, no comer). COMANSI dominaba el sector, y el clasicazo set de astronautas y robots del espacio, fue uno de los que más éxito tuvo. Eran súper-retro, en plan serie B o de serial de los años 50. Yo los fui perdiendo poco a poco, pero en INTERNET pude encontrar la foto de arriba. Todavía tengo el robot rojo y algún astronauta. El otro gran clásico de COMANSI fue el del enfrentamiento étnico del salvaje oeste, cuando todavía estaba bien visto matar indios y arrebatarles sus tierras (luego comprendí la historia real y el juego se convirtió en un lío, la verdad)...

A los indios, siempre les solían poner cara de mala hostia y gestos de mala gente (excepto a los jefes indios, que los ponían muy dignos), mientras que los cowboys eran claramente los buenos de la película. Aun así, tengo algún set que no hacía distinciones, y todos parecían unos cabrones. Lo bonito era poner buenos y malos a los dos lados del campo de batalla. Por cierto, estos juegos solían traer además de gente de "a pie", hombres a caballo (que resultaban altamente ridículos cuando no tenían montura), un cartel del viejo oeste en el que rezaba "TO KENTAKY", un tótem indio, un par de árboles que era imposible poner de pie a no ser que se apoyaran en algo, una diligencia, un poste para atar los caballos, y un par de arbustos...

Pasando por encima el ridículo mundo de los set de plástico de los animales de la selva, animales de la granja, etc, llegamos a los muñecos de goma. ¡Totalmente inarticulados! Posiciones fijas pensadas para el coleccionismo, pero con la imaginación de un niño que no conocía los POKEMON podían dar mucho de sí. Solían acompañar a los dibujos animados de moda en la época: Warner, Disney, los Snorkels, Dragon Ball, Inspector Gadget... Por supuesto, también había versiones de goma de los hermanos mayores articulados, como He-Man (y los MASTERS del universo), los superhéroes de MARVEL y DC, etc...

Para colmo, el mundo de la alimentación se metió de lleno en el juego. La marca Cheetos, introducía en sus bolsas tochas de "5 kilos", muñequitos promocionales de goma (que además borraban) y reglas para calcar a tus personajes favoritos. Recordados por todos los personajes de Dragon Ball (aquel Goku que perdía trozos de pelo, o aquel Krillin con la mano extendida, o aquel Maestro Tortuga que era el más sólido de toda la colección...), o los mosqueteros de Cheetos...

He aquí un ejemplo de muñequitos de goma: La vuelta ciclista... Este tipo de juguetes se han convertido en muy apreciados por los coleccionistas en la actualidad, así que corre al ático y rebusca entre toda tu mierda... ¿Quién sabe? Tal vez los vendas en Ebay, apuestes todos tus ahorros, y consigas retirarte a una isla paradisíaca, como si fueras Homer Simpson...

Los muñequitos con complementos como los Pin & Pon o los omnipotentes Playmobil fueron los verdaderos números uno de nuestra infancia. Colecciones infinitas de muñecos, con absolutamente todos los complementos y accesorios que pudieras imaginar. Una nueva manera de diferenciar entre los niños ricos y los pobres. Al primero, le regalaban el fuerte, la reserva india, los buscadores de oro y la granja de siglo XIX, mientras que el segundo podía darse con un canto en los dientes si le compraban la moto de policía con el muñeco incluido... Un día seré millonario y acapararé "Playmobiles" y "Pinipones" como un verdadero hideputa... HUHUHUHAHAAHHAHA (risa malévola)...

Pero había una posibilidad de acaparar sin dejarte todos los ahorros (o por lo menos consiguiendo un buen número de amigos de plástico si lo hacías), los geniales MONTAMAN. Sobres que se vendían en los quioscos y que encerraban absolutamente todo lo que rezaba en el exterior de los mismos: comandos de la resistencia de la Segunda Guerra Mundial, legionarios de la división azul (sí amigos, y es que empezaron a comercializarse en los años 60; posteriormente, se añadiría un cuerpo del bando republicano, para que pudieran pegarse tiros entre sí), tropas de élite nazis, unidades de rescate de montaña de la Cruz Roja, cowboys forajidos... TODO lo que puedas imaginar.

Encima había que montarlos, sacándolos de los esqueletos de plásticos que tanto de estilaban en la época. Todos los muñecos tenían la misma cara, y a todos se les caía el casco (o sombrero). Además, las piernas se torcían como el codo de Amavisca. Pero eran baratos y divertidos, qué coño. En un sobrecito te venían un par de soldados, un jeep, un montón de armas, un huevo de complementos detallados, y un buen número de restos de plástico inservibles...

Para los que no querían gastar tiempo en el montaje, la casa MONTAPLEX sacó sus recordadísimos sobres de guerra total. Traían ejércitos de todo el mundo (y de todas las guerras) de minúsculos soldaditos de plástico de un color de terminado. También traían aviones, helicópteros y vehículos de tierra, que obviamente no estaban hechos a escala, y que muchas veces no guardaban ni de lejos el rigor histórico, cosa que sí sucedía con los soldados, al menos por norma general.

Las versiones posteriores, y más americanizadas, trajeron muñecos más grandes, con banderas a las que había que ponerles la pegatina: los americanos en verde, los nazis en gris... Algunos sets, añadían una especie de mantel-mapa súper cutre, que emulaba el suelo del campo de batalla (the no men land), en el cual, las trincheras de sacos y las alambradas (todo de plástico, por supuesto) se encontraban como en casa...

Y un día, alguien dijo: ¿Por qué no comercializamos maquinaria de construcción y/o ganaderia? Los juegos de falsos talleres de carpintería o mecánicos (en los que todo iba a pilas a una velocidad de -300 km/h) que evolucionaron de las cocinas de juguete, y el espíritu de los MECANO (el juego, no el grupo musical), hizo que aparecieran excavadoras, apisonadoras, camiones, cosechadoras, tractores, grúas, etc. ¿Eran divertidos? Pues bueno, a veces, pero eso sí, no aguantaban la arena (las pinzas se abrían dejándote en ridículo ante todos)...

Pero no todo iba a ser jugar en casa, también se podía jugar "on the road". Las primeras maquinitas, eran una especie de mini-juegos de habilidad en dos versiones: agua y aire. Los de agua tenían botones que había que pulsar para lanzar aire, y así colar pelotas en canastas o aros en pinchos. Los que no tenían agua, consistían en una especie de pin-balls pobres en los cuales tenías que colar bolitas de plomo por agujeros (ver la parte de arriba de un tubo de pompas de jabón). No podemos olvidarnos de los futbolines de bolsillo, en los cuales con un simple tirador de plástico la diversión estaba asegurada, o del juego de basket aéreo, con el que el aire elevaba las pelotas (y dejo esta frase a la interpretación del público)...

Y también estaban, of course, los juegos magnéticos. A día de hoy, con los "300000 juegos de siempre" de la DS esto puede parecer una puta mierda solo a la altura de una puta chorrada de mierda, pero en su momento molaban un huevo, a pesar de ser regalados con el detergente. Venían muy bien para amenizar un largo viaje en coche, dejar atravesada una ficha en la garganta, o jugar a lanzar las piezas contra el tablero y dejarlas pegadas por la fuerza del magnetismo. ¡¡¡MAGNETISMO!!!

Y entonces llegó la tecnología punta: aquellos ingenios de la ciencia que todos conocíamos como "las maquinitas". Ahora os pueden parecer una mierda (no voy a parafrasearme aquí, pero podéis leer el párrafo anterior: cortar y pegar), pero en su momento eran altamente adictivas. No eran otra cosa que pantallas de LCD con una serie de movimientos prefijados que se alcanzaban con dos movimientos: derecha e izquierda. Según íbamos avanzando, la cosa iba más rápido. En la época, grandes compañías los comercializaban (como NINTENDO o SONY, sin ir más lejos), sacando versiones del DONKEY KONG o del SUPER MARIO BROS, por poner un ejemplo. Por alguna extraña razón, a los distribuidores les hacía mucha gracia hacer las maquinitas gigantes (la pantalla no, la máquina en sí), con lo que podría parecer que su capacidad de computación era similar a la de un INTEL CORE 2 DUO, cuando no dejaban de ser calculadoras con dibujitos y formas de nave espacial...


Espero que os haya gustado este pequeño viaje por el mundo retro de nuestra conciencia. Habrá que hacer un volumen 2, pero eso será otro día...

Ángel Codón Ramos