COMENTA ESTE ARTÍCULO AQUÍ

En los 70 "Space Invaders" rompió la pana en salones recreativos y bares modernetes... En los 80 le tocó al "PAC-MAN"... Los 90 fue la era del inigualable "Street Fighter II"...

Seguramente haya sido el juego de máquina recreativa al que más monedas de 25 pesetas se han echado en España y en gran parte del extranjero. Lo tenía todo: simple como el mecanismo de un yogur y adictivo como una ración de "fresquito". Hablamos de la primera versión, o sea, la segunda parte. 8 jugadores para elegir y otros 4 ocultos. Puñetazos, patadas y... "magias". Si, ahora las llaman "combos" o "movimientos especiales", pero nosotros utilizábamos el término genérico "magias" y onomatopeyas para puntualizar, como el "Habiuuken" de Ryu o Ken, el "Yogas fire" de Dhalsim, o el "Ramekhuu" de Guile. Al principio saber hacer estos movimientos era muy molón, pero con el tiempo hasta el chico indefinido con gafas y con un recipiente de plástico colgado del cuello para meter monedas sabía pasarse el juego con Dhalsim, el primo de Ghandi, y hacer todas las magias del mundo.

Este fue uno de sus puntos fuertes. Cualquiera podía alcanzar un dominio considerable de al menos un jugador del juego, y en un par de semanas podías pasártelo. Esto causaba el fenómeno "a tumba abierta" en las partidas de dos jugadores humanos. Además se daba el caso en que normalmente los dos se pedían al mismo, así que uno de los dos llevaba a "la sombra", que ahora se llamaría clón. Por los salones recreativos corría la leyenda de que la sombra era más poderosa que el personaje original, pero esto no ha sido comprobado.

El desarrollo del juego era muy sencillo. Elegías a uno de los 8 jugadores disponibles provenientes de las partes mas dispares del globo. Ibas eliminando rivales hasta que llegabas a la "fase final", en la que aparecían otros 4 jugadores no elegibles: Vega, nuestro representante patrio. Balrog, un Tyson como el de "La hora chanante". Sagat, el malo de la primera parte del juego y enemigo mortal del que podríamos llamar el personaje principal del juego, Ryu. Y Mr. Bison, una especie de militar dictador tailandés de dos metros que para unos era "Mayor" y para otros "Mister". A esto se sumaba el hecho de que según el bar en que jugaras los nombres de los personajes podían cambiar, así como sus magias e incluso trajes. Entonces la piratería estaba mejor vista...

El primer contacto con el juego no solía pasar de un par de combates, y menos si caías en el error de elegir a uno de los personajes para jugadores avanzados: Honda y Zangief. Dos personajes tochos pero lentos. Los personajes de dificultad media eran Blanka y Dhalsim. El primero era un engendro brasileño al que su madre intentó ahogar con una almohada de recién nacido (yo lo entendería) y es una especie de Golum hipervitaminado, es duro y fuerte pero con pocos movimientos. Dhalsim era un hindú muy chungo pero con muchos movimientos. Era muy peligroso en manos de un jugador experto, pero dos buenas hostias acababan con él en un tris, ya que le sacábamos los "pajaritos" echando hostias. Ya sabéis, con Ryu o Ken: habiuken, dos patadas fuertes-> "pajaritos", agarre y lanzamiento y KO. Los personajes más sencillos y completos eran Ken y Ryu, que eran iguales, Chun Li, la más ágil del juego, y Guile, el preferido de los jóvenes, hay que tener en cuenta que a principios de los 90 los marines americanos estaban mejor vistos. Películas como "Águilas de acero" y "Top Gun" dieron paso a la edad de oro del militarismo americano de buen royo, mostrando a los malos siempre con viseras tintadas de negro en sus cascos y diciendo cosas como: "chini wini wini chini yui katini". ¡Esos cabrones deben morir.

         

Los 4 luchadores finales que hemos nombrado antes eran huesos duros de roer. Vega, el torero, agarrándose de las vallas y pegando más saltos que en invierno era jodido de atacar. Balrog era lento, pero pegaba buenos puñetazos. Al menos te daba la opción a elegir: "con leche o cortado". Sagat tenía la envergadura de Pau Gasol, así que te podía dar desde el otro lado de la pantalla. Bison era el "monstruo final", pero para mi era el más fácil de vencer de los cuatro. Cuando te pasabas el juego aparecía una bonita secuencia final que narraba la historia de cada jugador, y en ella te dabas cuenta de que Bison tenía cuentas pendientes con todos. Molaba curtirle el lomo en su propio terreno, porque esa es otra, siempre te tocaba jugar fuera, y eso teniendo en cuenta que las hostias en campo contrario no valen doble.

El gran éxito del juego provocó una avalancha de versiones, y secuelas. Además la marca "Street Fighter" dio lugar a multitud de objetos: camisetas, álbumes de cromos, y hasta un pinball que acabó con el buen nombre del juego. Lo primero que apareció fue el alubión de versiones para diversas plataformas domésticas. Hay que recordar que el primer Street Fighter alcanzó un éxito relativo en plataformas como spectrum o atari, pero las versiones del "Street Fighter II" fueron bastante ruinosas. Sobre todo la de PC. En aquellos tiempos intentar convertir un juego de recreativa a PC era como buscar la piedra filosofal, y si encima se trataba de un juego de lucha el resultado era bastante mediocre.

La excepción fue la versión de Super Nintendo, "el cerebro de la bestia". Posiblemente la mejor consola en relación calidad-precio de la historia.  En aquellos tiempos en que los niños humildes babeábamos con las conversiones hechas para la NEO GEO, la consola que solo tenía el niño rico del cole, la salida de la versión de Super del Street Fighter fue el primer orgasmo de muchos jóvenes. ¡Era clavado al de la máquina! El mejor pack promocional que se ha visto en una consola fue el "Super Nintendo+Super Mario Land+Street Fighter II". Todos los niños Nintendo gozamos de varios años de chanza a costa de los niños SEGA y su "quieroynopuedo" Megadrive. Pero la saga de lucha callejera no se quedaría aquí. Múltiples versiones inundaron los salones recreativos, pero ya nada fue igual.

Cada vez más luchadores elegibles. Empezaron por dejarte elegir a los 4 jugadores finales del primer juego y siguieron incluyendo jugadores sin ton ni son. Con el final de los años 90 los gráficos se convirtieron en una especie de dibujos y el juego se siguió vendiendo bien. Pero no todo es bueno en la vida. Este videojuego es culpable de uno de los mayores crímenes de la historia de la humanidad: "Street Fighter: la película", un esperpento de film que merece un artículo en solitario.

Con la llegada del siglo XXI la saga perdió toda la fuerza de los 90. Todavía se siguen haciendo versiones, y en los "bares de pueblo" es muy probable encontrar una máquina con el "Tetris", el "Toki", y el "Street Fighter II", con un botón para elegir juego y tele transportarte al año 1992. Injustamente desbancado por los juegos de lucha de la Play, Street Fighter II sigue teniendo un hueco en nuestros corazones...

         Ángel, el último romántico...

COMENTA ESTE ARTÍCULO AQUÍ