El tema de hoy es un
recordatorio-homenaje sobre aquellas personas que murieron antes
de cumplir 30 años. Unos se convirtieron en mitos, otros fueron
olvidados, unos eran grandes estrellas, otros comenzaban a ser
conocidos, unos se autodestruyeron, otros fueron perseguidos por
la tragedia... Obviamente no vamos a tratar el tema de
personajes de "otras épocas", como
Alejandro Magno,
sino a íconos del siglo XX y del XXI, donde también nos ha
dejado alguno que otro. Empecemos pues...
LÁGRIMAS EN LA
CANCHA
Corría el mes de
junio de 1986 cuando
Len Bias
esperaba nerviosamente su elección en el draft de la NBA. Por
fin empezó la fiesta, el primero en ser elegido fue Brad
Daugherty, pero el segundo fue él, y encima su equipo serían los
Boston Celtics de Larry Bird y Kevin McHale. Len Bias iba a
jugar en el equipo más histórico de la liga, y encima llegaría
con la "etiqueta" de superestrella. Lo llamaban "el sueño
americano", porque decían que nunca habían visto nada igual en
una cancha. Decían, incluso, que era como el joven Michael
Jordan, pero mejor...

Pero la fiesta de su
elección le iba a costar muy cara. En la habitación de un hotel,
con familiares y amigos, la noche de su entrada en la NBA iba
ser también la de su entrada en la leyenda. Una sobredosis de
cocaína le causó una arritmia de la que nunca se recuperaría.
Len Bias
moría con 23 años
recién cumplidos, y los EEUU tardaron mucho tiempo en superar el
tremendo palo...
Es sin embargo el
futbol el deporte que más vidas de jóvenes se ha cobrado
últimamente, al menos si hablamos de jugadores conocidos. Los
casos más sonados han sido los de
Miklos Feher, Marc
Vivien Foé y Antonio Puerta,
que con 25,
28 y 22 años,
se dejaron la vida en el terreno de juego. El caso más dramático
fue sin duda el de
Puerta,
ya que el mundo pudo seguir su agonía en directo, la agonía del
extremo que España había esperado durante mucho tiempo, y que se
fue justo cuando empezaba a volar...

CELULOIDE
INMORTAL
En la mayoría de los
casos, la muerte de un personaje en plena juventud, convierte al
finado en un mito, un ícono que eterniza su rostro y pose en
pósteres y portadas de revistas. El más claro exponente de este
grupo no es otro que
James Dean,
que con solo 3 papeles protagonistas a sus espaldas (y qué
papeles, "Gigante", "Al este del Edén" y "Rebelde sin causa") se
dejaba la vida en la carretera con tan solo
24 años
de edad en 1955. El "eternamente joven", nunca vería arrugado su
rostro por los años, y contaría su escasa filmografía por
triunfos, a un coste muy alto, eso sí...

El mundo del cine
vivió muchos años después un golpe similar. Cuando la tragedia
de James Dean ya no era más que un mal recuerdo,
River Phoenix,
la "gran esperanza" de Hollywood, iba a asestar un golpe al
mundo del cine que lo iba a dejar tambaleándose durante unos
cuantos años. River Phoenix era todo lo que Hollywood podía
desear, un joven sano, atractivo, con buenas dotes para la
interpretación. Era el ídolo de las jovencitas (mucho más que
cualquier otro lo ha sido desde entonces) y caía bien a todo el
mundo. Sin embargo, una fría noche de octubre su inmejorable
futuro se vería truncado para siempre.

A la salida de la
discoteca de su buen amigo
Johnny Deep,
River empezó a sentirse mal y sufrió un colapso del que ya no
podría ser recuperado. River Phoenix moría con
23 años de edad,
víctima de una extraña sobredosis de
heroína, marihuana,
cocaína y valium.
River era, sin embargo, un naturista y ecologista convencido,
contrario al uso de drogas. Pero las depresiones pudieron más
que su estilo de vida sana. El "chico de oro" se fue, y cada 30
de octubre, Johnny Deep cerró su discoteca (la única noche del
año que cerraba) hasta su venta en 2004.

El caso de
Jonathan Brandis
es algo distinto. Después de una adolescencia frenética llena de
éxitos, la adultez llegó sin avisar. Los buenos papeles
escaseaban, las depresiones trajeron problemas con el alcohol, y
el joven protagonista de SeaQuest se vino abajo. A la edad de
27 años,
Brandis se ahorcó en su apartamento. Sus allegados no se
explican como pudo hacerlo. Cuatro años más tarde, otro de los
jóvenes de Hollywood,
Brad Renfro,
que había tenido sus mismos problemas (pero desde un punto de
vista más autodestructivo), murió a causa de una sobredosis...

La muerte de
Heath Ledger
ha sido un nuevo mazazo para el mundo del cine. Un nuevo James
Dean, un nuevo River Phoenix. Una de las grandes esperanzas y al
mismo tiempo realidades de Hollywood. Lo tenía todo, salvo la
felicidad. Una sobredosis accidental de calmantes le detuvo el
corazón con solo
28 años
y la sombra del OSCAR planeando sobre su cabeza. Su época de
gloria acababa de empezar. Ahora, hemos de esperar que su
Joker
lo deje grabado a fuego en la historia...

El caso de
Brandon Lee
es algo diferente, bueno, bastante diferente. El hijo de Bruce
Lee, era un joven sano, y convencido de serlo, esforzado
luchador, al que en 1993 le había llegado su gran oportunidad,
el papel en el éxito de crítica y taquilla
"El cuervo".
Con casi 30 años, su carrera en el cine amenazaba con despegar,
y Brandon sabía que esa película era su gran oportunidad. Pero
la "maldición" que persiguió a su padre hasta causarle la muerte
iba a hacer lo mismo con él. Durante el rodaje de una escena,
una pistola que debía estar cargada con munición de fogueo,
tenía una bala real, que acabó con la vida de Brandon Lee de una
forma extremadamente extraña y trágica, con
28 años
de edad.
EL DÍA QUE LA
MÚSICA MURIÓ
Pero si hay un campo
que ha sufrido más la muerte temprana de ídolos de masas y
creadores de tendencias, ese es el mundo de la música,
inagotable fuente de leyendas y mitos, y también de cementerios.
Todo comenzó un
3 de febrero de 1959,
conocido como
"el día que la
música murió"...

Buddy Holly,
la gran estrella del momento,
Richie Valen,
la joven sensación, y
The Big Bopper,
el "veterano" querido por todos, realizaban una gira por los
EEUU cuando su avioneta se estrelló en un campo de maíz. Los
músicos, de
22, 18 y 28 años,
murieron en el acto, y la todopoderosa Norteamérica lloró la
pérdida, inmortalizada en la canción
"American Pie"
de Don McLean.
La música murió en un campo de Iowa, el
rock'&'roll
recibió una herida casi mortal, y los años 60 llegaron para
cambiar los aires...

Por otra parte, la
mística de "la muerte joven" y de la autodestrucción se llevó a
un buen puñado de los más grandes músicos que han existido. Uno
de ellos, tan carismático como excesivo, fue
Jim Morrison,
el ícono del rock psicodélico. Morrison vivió rápido, a todo
tren, entre todo tipo de drogas y alcohol, llenando su vida de
excesos que al final le costaron la vida, porque con
27 años
su cuerpo dijo basta, su organismo, que parecía el de un hombre
de 50, se colapsó en París, ciudad de la que ya nunca
regresaría. Algunos dicen que
fingió su propia
muerte, y no
son pocos los que dicen tener pruebas para demostrarlo...

Otro de los que se
pasaron un "pelín" fue
Jimi Hendrix,
el genial guitarrista. El "logotipo" del verano del amor, de
aquel posterior Woodstock del 69, y de todos los que han deseado
alguna vez tocar una guitarra eléctrica en llamas. Decía que
cada punteo era un orgasmo. Una sobredosis de LSD y alcohol
causó que se
ahogara en su propio vómito
(la muerte
deseada de todo rockero que se precie)
a los 27 años
de edad.

Además de nuestra
compatriota
Cecilia, que
murió trágicamente en un accidente de tráfico a los
27 años
de edad (como también ocurriría con
Nino Bravo,
que también se dejó la vida en la carretera, con
28 años
y en pleno disfrute de un gran éxito), si tuviéramos que hablar
de una fémina, esta tendría que ser la inimitable
Janis Joplin,
una tía con más cojones que muchos tíos. La clásica "chica rara"
que sufría acoso escolar y burlas, sacó una voz rota genial para
interpretar aquellos impresionantes blues-rock de finales de los
60. Una sobredosis de heroína de pureza extrema (50% de pureza
cuando lo normal es un 2%), manchada por la sospecha del
asesinato, pues hemos de recordar que Janis era la imagen de la
contracultura y del movimiento feminista de los EEUU, se la
llevó para siempre con
27 años.
De todas formas, siendo consciente de que jugaba con la muerte,
dejó 700 dólares para que sus amigos celebraran su muerte...

No podríamos hablar
de músicos desaparecidos a edad temprana sin mentar a
Sid Vicious,
el bajista de los
Sex Pistols,
que murió rodeado del misterios de la muerte de su novia cuando
solo tenía 21
años de edad.
El ícono del punk murió a causa de una sobredosis de drogas
acusado de la muerte de su novia Nancy. Sid no pudo dar su
versión de los hechos, ya que estaba muy colocado cuando todo
pasó, pero muchos aseguran que unos traficantes fueron los
asesinos. Su final estaba más que cantado, solo era cuestión de
tiempo...

Otis Readding
es otro de los que murió en accidente de avión, para que luego
digan que es el medio más seguro del mundo (he aquí una alusión
a mi aerofobia). Su avión se estrelló contra el helado lago
Michigan cuando solo tenía
26 años,
siendo considerado el mejor intérprete de rythm'&'blues del
momento y el rey del soul, y tal vez de la historia, junto con
la genial
Aretha Franklin.

Uno de los casos que
más importancia mediática alcanzó fue el del "suicidio" de
Kurt Cobain,
a los 27 años
de edad.
Ídolo de los jóvenes de la
Generación X,
líder del movimiento "grunge", triste y depresivo hasta la
médula... Muchos dicen que no se trató de un suicidio, o por lo
menos que este fue "asistido". Lo cierto es que por encima de
todo, fue fiel a su filosofía de vida durante el corto tiempo
que pudo disfrutar de ella. Una superestrella que huyó del
dinero y la fama, pero estos corrían más rápido que él...

Tanto
Cliff Burton,
de Metallica, como
Rhandy Roads,
de la banda de Ozzy Osbourne, murieron en sendos accidentes.
Burton fue la única víctima del accidente de Autobús que
sufrieron los Metallica en la carretera helada de Suecia, y
Roads es otro más de los que se han dejado la vida en un
accidente aéreo. El bajista de Metallica murió con solo
24 años,
el guitarrista de Ozzy tenía uno más,
25.
Eran considerados como virtuosos en sus campos, pero no vivieron
lo suficiente como para colmarnos con su música...

Brian Jones,
miembro de los
Rolling Stones,
murió a los
27 años de
edad víctima de su gran excentricidad. Apareció ahogado en la
piscina de su casa, en una época en la que era expulsado y
readmitido en el grupo una y otra vez a causa de extraño
comportamiento. Otro tipo en plena autodestrucción que parecía
disfrutar con ello, y que finalmente perdió la partida, o quién
sabe, tal vez la ganó...
Y nada más por hoy.
Desde Len Bias a Antonio Puerta, desde Nino Bravo hasta James
Dean, hemos recorrido el camino del recuerdo para que no se
olvide, porque si algo nos gusta en
TiempoDeCulto,
eso es recordar tiempos pasados...
Ángel Codón Ramos,
el nostálgico enmascarado
