LA PSICOLOGÍA EN EL “BATMAN” DE TIM
BURTON
El hombre murciélago

Batman
no es un superhéroe. No sólo carece de poderes especiales, más allá de
su conocimiento y habilidad, sino que además se encuentra atrapado por
él mismo en una espiral de odio de la que no puede escapar. Él es su
peor enemigo. Los criminales contra los que combate le odian tanto como
le admiran y la mayoría sólo existen por que el hombre murciélago existe
también. Sino todos, la mayoría representan facetas de la propia
personalidad del héroe y son, por tanto, parte de él. No se tratan de un
simple “obstáculo” que existe para mover la historia, sino que funcionan
como un todo.
Bruce Wayne, por su parte,
esta muerto en más de un aspecto. Él murió junto a sus padres en aquel
callejón y hoy es tan sólo una sombra que cree servir a la justicia
cuando en realidad sólo sirve a su irrefrenable sed de venganza.
El cine de Tim Burton


Como todo buen artista, Tim
Burton tiene ciertas claves que repite en todos sus trabajos. Una de
ellas es la de la infancia perdida o rota que influye notoriamente en el
comportamiento y actitudes de los personajes principales. En las
historias de Burton tampoco suele existir el bien ni el mal absoluto, a
pesar de utilizar estructuras muy similares a las de los cuentos de
hadas clásicos.
Pero el que es, sin lugar a
dudas, su tema principal es el de lo raro, lo monstruoso, aquello que
los demás no comprenden y es apartado y despreciado como una “anomalía”.
Este “algo” siempre está personificado en un protagonista distinto,
incomprendido que en algún momento intenta (o ha intentado) encajar y
más tarde asume su independencia del mundo.
Batman (1989)

En esta primera aproximación
cinematográfica al personaje aparecen numerosos elementos psicológicos
de interés.
Los personajes principales
son Batman/ Bruce Wayne (Michael Keaton), Joker/ Jack Napier (Jack
Nicholson) y Vicky Vale (Kim Basinger).
En
primer lugar se encuentra el propio Batman, personaje que da nombre a la
película y que se nos presenta por primera vez en 50 años como un
centinela oscuro y vengativo, en lugar de un icono infantil.
En
realidad el propio Batman no aparece mucho, menos aun su alter-ego Bruce
Wayne. En su lugar se opta por un enfoque misterioso del personaje, al
cual se conoce a través de los ciudadanos de Gotham. Esto es importante
por que el personaje en realidad se encuentra deliberadamente
deshumanizado. Él mismo no se tiene muy en cuenta, ya que vive ajeno a
la realidad. No le importa arriesgar su propia vida para luchar contra
el crimen. No lo considera su deber, ni se trata de altruismo.
Simplemente él se considera la justicia, se ve muy por encima de la ley
y la propia sociedad, al mismo tiempo que no se tiene en demasiada
estima como ser humano. No vive, vigila. Le resulta difícil mantener
relaciones auténticas, ni siquiera con Alfred, aquel que verdaderamente
le ha criado. Necesita desesperadamente el amor de Vicky pero no es
capaz de agarrarlo por que teme que eso le proporcione un sentido a su
existencia.
En segundo lugar esta el
rival, Joker, que es, en realidad, el verdadero protagonista de toda la
película.
De
hecho la historia se centra fundamentalmente en como el Joker nace,
aterroriza la ciudad y, finalmente, muere. Antes de con el príncipe
payaso del crimen, nos encontramos con Jack Napier, un mafioso de poca
monta al cual incluso los policías corruptos desprecian. Es traicionado
por su propia organización y acaba cayendo a un tanque de productos
químicos. En ese momento, Jack Napier “muere” (tal y como refleja él
mismo más adelante) y nace Joker, que no es sino un reflejo de todo lo
que quiso ser y no pudo. Ahora es imbatible, poderoso y, sobre todo,
tiene un enfermo sentido del humor. El Joker en ningún momento tiene un
plan concreto que completar. Ciertamente, intenta acabar con la ciudad
de formas diversas y comete numerosos crímenes, pero en ningún momento
muestra mayor interés por estas acciones que las que un niño muestra con
una broma. El Joker se esfuerza en hacer del mundo su campo de juegos
particular, por que ya ha perdido la esperanza de vivir de otra forma.
Sus risotadas, aunque auténticas, denotan un alma vacía. Su mente ha
quedado liberada de la responsabilidad de buscar la felicidad o de
encajar en un grupo. Por tanto, ha renunciado a coexistir con el mundo y
simplemente se dedica a seguir sus impulsos, cada vez más destructivos e
ilógicos.
Importante es el detalle de
que Jack Napier sea quien deja huérfano al joven Wayne. Por que, en
realidad, no lo hace. El flashback es visto a través de los ojos del
propio Batman muchos años después y tras numerosos enfrentamientos con
el Joker. Este momento representa el máximo exponente de la locura del
personaje. Simplemente ve al asesino de sus padres en cada delincuente
al que se enfrenta.
Batman
vuelve (1992)

En “Batman vuelve” el
director, Tim Burton, tuvo mucha más libertad, lo que le permitió
desenvolverse con mayor soltura y modificar eventos y personajes a
voluntad, haciendo que respondieran a sus propias inquietudes y
pasiones.
Principalmente todos los
personajes pasan a ser verdaderos monstruos. “Freaks” desplazados de la
sociedad, que temen y desprecian la normalidad de la cual en algún
momento de sus vidas intentaron formar parte. Los nuevos personajes
quedan perfectamente integrados en este entorno hostil y oscuro. Los
villanos son en esta ocasión Catwoman (Michelle Pfeiffer) y El Pingüino
(Danny de Vito) que no tienen el menor parecido con sus homólogos de los
60, convirtiéndose en criaturas atormentadas y sádicas que inspiran la
lástima y afecto del espectador.

Es muy fácil sentir afecto
por un personaje de aspecto desagradable pero “buen corazón”. Sin
embargo, lo curioso de este filme es que sentimos verdadero afecto por
personajes que tienen la mente completamente destrozada y son capaces de
las más horribles atrocidades. Pero la película se muestra como
completamente determinista y son los propios traumas de los
protagonistas los que acaban destruyéndolos.

Oswald Cobblepot esta
condenado a ser un engendro desde su mismo nacimiento. Rechazado por sus
padres, acaba criado por los artistas de un circo, otros seres grotescos
como él, que le cuidan a cambio de hacerle perder su identidad humana,
convirtiéndolo en El Pingüino. Más tarde, se va a vivir a las
alcantarillas, huyendo de la sociedad, y cuando desea acceder a ella lo
hace mediante Max Schreck, el empresario con más poder y con menos
escrúpulos de Gotham. “Los dos somos monstruos, sólo que usted es un
monstruo respetado”. Más adelante es convencido por Schreck de entrar en
el sistema y es propuesto como alcalde. Cobblepot se siente emocionado
con la posibilidad de entrar en la sociedad que le había dado la
espalda. Sin embargo, este espejismo no tarda en romperse y es entonces
cuando el personaje declara “no soy un ser humano, soy un animal”, justo
todo lo contrario que lo que decía “El hombre elefante”.
Selina Kyle, por su parte,
es una mujer débil y ridícula, que hace su trabajo lo mejor que puede y
no recibe nada de nadie. Al igual que le ocurría a muchos de los otros
personajes acaba muriendo de forma casi literal cuando es tirada por la
ventana por
Schreck,
regresando al mundo como Catwoman, un ser salvaje que actúa movida por
sus instintos. Siente un odio absurdo e irracional hacia Batman al cual
intenta matar en diversas ocasiones. Mientras tanto, mantiene un idilio
con Bruce Wayne como Selina. Es curioso como son las personalidades
falsas, las que simulan la normalidad las que conviven mientras que las
personalidades verdaderas sólo son capaces de combatir. Al final tratará
de vengarse definitivamente de Schreck, asesinándolo. Batman aparece y
trata de impedírselo pero ella ha dejado ya de ser humana y sólo es
capaz de pensar como la mujer gato, con lo que prefiere inmolarse con
Schreck antes que tratar de regresar a su vida anterior.
Batman
pasa a ser un verdadero secundario en una historia completamente
dominada por los otros animales-humanos. Sin embargo, su papel es
fundamental, ya que no sólo actúa como “el puño de Dios” que castiga a
los criminales, sino que también se plantea su propia existencia en
diversas ocasiones. En primer lugar es reprendido por Alfred cuando
comienza a desconfiar del Pingüino por que, de hecho, tiene celos de que
acapare más atención que él mismo. Más adelante recuerda la partida de
Vicky Vale con gran tristeza, como una oportunidad perdida. Al final, el
Pingüino le dice con total convencimiento “tú me tienes envidia por que
yo soy un verdadero monstruo y tú necesitas una máscara” a lo que el
héroe responde sin dudar “es cierto”. Más tarde, cuando Pingüino ha sido
derrotado, trata desesperadamente de salvar a Catwoman, siendo capaz de
renunciar a él mismo de “morir” como el hombre-murciélago. Esta es la
razón por la cual se quita la máscara. Pero fracasa.
Otras películas de interés


La máscara del fantasma
(1992):
Interpretación del personaje desde el prisma de la excelente versión
animada de los 90. Los personajes poseen gran profundidad y se mantiene
una fuerte fidelidad al original de papel.

Batman Begins (2005):
La más moderna versión, más orientada al realismo que a la fábula.
Contiene todos los elementos clave del personaje y se centra sobre todo
en los sentimientos de un Bruce Wayne más justiciero que feroz.

Comics
fundamentales
Año Uno: Narra los inicios
del personaje desde una perspectiva de “héroe contra el mundo”, tratando
de resultar especialmente realista. La historia también hace hincapié en
las andanzas del teniente Gordon, como un hombre de fuertes valores.
El largo Halloween y Dark
Victory: Colección de diversos números en dos tomos que narra una trama
detectivesca en la cual Batman trata de detener a dos asesinos en serie.
Resulta interesante ver la relación de amor/odio entre el propio Batman
y sus villanos clásicos, así como la aparición y desarrollo de Dos
Caras, un personaje interesantísimo cuya mente esta dividida entre el
bien y el mal.
Arkham Asylum: El punto
álgido de la madurez del personaje. Se plantean los límites de la
cordura y el efecto de sobrepasarlos. En esta historia los protagonistas
absolutos son los locos y no Batman, aunque llega a plantearse incluso
la posibilidad de que Arkham no exista y se trate de los pensamientos
perturbados de Bruce Wayne.
La broma asesina: El clásico
donde se descubre el origen trágico del Joker mientras, paralelamente,
se narra un plan de este para volver loco a Gordon. En esta historia se
busca el origen de la locura de los hombres y la borrosa diferencia
entre héroe y villano.
Pingüino triunfante: Comic
más bien mediocre que, sin embargo, permite adentrarse en la psicología
del Pingüino, un hombre que simula una absoluta confianza en sí mismo
pero en realidad aborrece su aspecto.

Jekyll y Hyde: Una profunda
introspección en la psicología de Dos Caras, uno de los mayores enemigos
del Caballero Oscuro. Especialmente interesante es la incapacidad del
personaje por regresar a la normalidad y verse obligado a decidir según
dicte una moneda.
Guerra contra el crimen: Una
historia de “guerra callejera” en la cual Batman inicia una auténtica
cruzada contra las mafias al verse identificado en la tragedia de un
muchacho que, al igual que él en su día, pierde a sus padres.
El regreso del señor de la
noche: Un clásico absoluto de los 80, en el que se nos muestra la
versión más violenta y tenebrosa del personaje. Sin embargo, se trata,
con diferencia, de la más heroica, lo cual muestra un contraste tan
polémico como atrayente.
Kike, psicología inversa
