Hits (o no) de TVE: ¿Qué Apostamos?

 

Aún recuerdo aquel video promocional de esos que pasa TVE cuando va a lanzar un programa nuevo a su parrilla. Nos hablaban de un concurso que vería luz en pocas semanas y que  había sido "Número uno en USA, número uno en Alemania, número uno en Australia y número uno en nosecuantos países más". Por aquella promo y por el nombre que se indicaba que iba a tener el programa (¿Qué apostamos?) deducíamos que el concurso trataría sobre gente anónima realizando pruebas difíciles rayando lo imposible, no íbamos muy descaminados.

Era 1993 y finalmente se estrenó ¿Qué apostamos? en nuestro país. Los presentadores eran aquellos dos que han traumatizado nuestras nocheviejas desde que el mundo es mundo: El señor que todas las mujeres españolas mayores de setenta años querrían como yerno, el mismo tan dicharachero y tan "de Bilbao" que años más tarde nos introdujo en el culto a ese programa tan paleto y peculiar cuya realización solo hubiera sido posible en nuestra piel de toro, sí, el Grand Prix: Ramón García y la bióloga-aborto de intento de actriz-rubia de bote cuyos senos operados explotaron en un avión durante su vuelo: Ana Obregón. Ambos estaban acompañados de un director de orquesta de aspecto tímido y rarito que respondía al nombre del Maestro Leiva. Éste último tan pronto se encargaba de acompañar musicalmente las partes de las que se componía el programa como de vacilar a los presentadores principales convirtiéndole en un extraño personaje cuyo significado real en ¿Qué Apostamos? no ha quedado aún claro a dia de hoy. Además existía una voz de fondo que supuestamente representaba a una especie de comité llamada genéricamente "La comisión" cuya función era, básicamente joder y amargar a Ramonchu durante todo el programa de alguna u otra forma.

En cuanto al formato del concurso en sí, no era demasiado complicado. Consistía en que personas anónimas repartidas por la geografía nacional acudieran al programa para demostrar que eran capaces de hacer algo complicadísimo que un mortal normal y corriente no podría ni consumiendo en grandes dosis todas las sustancias ilegales a su alcance. En base a esto, cuatro personajes "famosos" apostaban cantidades comprendidas entre las 100.000 y las 500.000 pesetas a que el individuo en cuestión sería capaz o no de realizar la prueba correspondiente. En teoría TVE nos convencía de que el dinero que apostaban iría a parar a alguna ONG y que los invitados no cobraban ni un duro por acudir al programa, lo cual es bastante creíble, más teniendo en cuenta la "calidad" de los asistentes al concurso y la irreparable deuda que tiene nuestra admirada televisión pública. Además de esto el programa proponía una especie de reto a la audiencia, se pedía que el populacho llevase un determinado objeto (o un tipo de persona, en plan gente disfrazada de algo y cosas así...) a los estudios de Prado del Rey de TVE (el premio para los que acudían era una figurita de mierda de un león con un chapado de oro y plata),  la gracia estaba en que se establecía un mínimo de asistentes para superar la prueba, si se conseguía (o no) o bien Ramón o bien Anita la fantástica se tenían que dar una ducha al final del concurso. Con el paso de los programas la cosa desvarió, y al final independientemente del resultado de la prueba acababan todos en remojo, Maestro Leiva e invitados incluidos, la pena es que nunca se bañara "La comisión", a quien yo imaginaba físicamente como algo o alguien parecido a Jordi Estadella (que por aquel entonces presentaba el Un, dos, tres), hubiera estado bien ver al gordo barbudo ese chorreando.

Cada programa constaba de cuatro apuestas, tres que transcurrían en el propio plató de TVE y una de exteriores, que viajaba de municipio en municipio a través de las vastas estepas ibéricas. Esta última estuvo presentada durante una época por Patxi Alonso, el mismo que aburre a las ovejas en el programa de fútbol ese interminable de los domingos en la Sexta. Solía ser la más espectacular de todas, como aquella mítica en que unos bomberos levantaron un coche con la simple ayuda de sus mangueras de riego. Algunas pruebas que recuerdo con cariño fueron los colegas aquellos que se subieron trece en un triciclo, bastante cómicos los tíos todo concentrados mientras el "jefe" del grupo pedalea o una en la que un tío muy feo adivinaba la temperatura del agua con tan solo meter la nariz en una bañera (¡Dios mío! ¡Cuanto tiempo libre! ¿A qué se dedicará actualmente este señor? ¿Medirá la presión atmosférica con el miembro viril?) Otra muy recordada fue la de el pavo aquel que colocó en posición vertical varias decenas de escobas, para que al final Ramonchu y Anita se las tiraran mientras competían en una carrera. Las bromas tontas, situaciones ridículas y momentos de vergüenza ajena eran una constante entre estos dos, lo cual le añadía un toque casposillo al programa, aunque la verdad la sola presencia de estos dos humanoides ya es bastante casposa de por sí.

Otro aspecto que caracterizaba al programa era que no había límite de edad para los concursantes, por lo cual era bastante habitual ver a niños concursando, y normalmente superando las pruebas. El niño aquel que adivinaba los dinosaurios (era la época en la que estaba de moda Jurassic Park) o la niña con gafitas que reconocía todos los cuadros del mundo fueron tema de conversación durante semanas, creando incluso polémica, ya que se acusaba a los padres de manipular a los niños para sacar pasta. Aunque la verdad, tampoco es que los premios en metálico que daba TVE es que fuesen la bomba.

La otra parte del programa era el sofá de los invitados, acompañados normalmente por Anita, los cuatro famosetes del estilo de Loles León, Ángel Cristo y engendros por el estilo contemplaban a la plebe realizar las duras pruebas físicas y/o mentales mientras realizaban sus apuestas y se lo pasaban pipa entre bromas y risas de mentira. Uno de los aspectos más bizarros del programa es que uno de los "apostadores" era siempre extranjero, lo cual daba la oportunidad a la Obregón de demostrarnos sus habilidades multilingües, como TVE no estaba para derrochar pasta los invitados foráneos eran siempre personajillos en decadencia como Mister T , Alain Delon, Raffaella Carra o John Wesley Shipp  (el actor que hizo la serie de The Flash). Tan pocos recursos había a la hora de traer personajes "exóticos", que algunos hasta repetían experiencia.

Tras las cuatro pruebas de rigor se procedía a realizar una votación telefónica para determinar el ganador de la noche. Los resultados se mostraban a través de un penoso gráfico en el que se representaba cuales habían sido los preferidos de la audiencia. Tras esto y sin prestar mucha atención a los verdaderos protagonistas del programa (los concursantes) empezaba una competición egocentrista-chupacámara entre Anita, Ramonchu, Leiva y los invitados, con vaciles, la típica trama de a ver quien se duchaba, la comisión de los cojones dando por culo y demás elementos propios de los shows hispanos sin pies ni cabeza.

El programa aguantó hasta 1998, siendo Antonia Dell'Atte la co-presentadora en las dos últimas temporadas en detrimento de Súper Anita (por lo visto tener un hijo con Lequio y haber sido víctima de sus malos tratos eran requisitos imprescindibles para presentar este concurso). En 2000 volvió a la parrilla de TVE pero ya era otra época, otro milenio y al igual que el Un, dos, tres del estrábico Roderas fracasó estrepitosamente. Para el recuerdo nos quedan esas pruebas imposibles que amenizaban nuestras conversaciones semanales y esa horrible canción introductoria que desafinaban la Obregón y Ramonchu  con aquellos versos del estilo de "Si dices que en tu coche cabe el jefe, la familia y todo un pueblo de Teruel...", eso si que es un mito de la canción española señores.

 

Sergio, el chaval que flipó viendo como cuatro macarrones sostenían una cabina telefónica